La Prevención del Crimen
En los tempranos textos budistas, los ideales
relacionados con gobernar están a menudo relacionados con las
figuras de los cakkavattis del pasado, emperadores universales
míticos. El Sutta Cakkavattisihanada describe una
línea de cakkavattis, cada uno de los cuales, es descripto como un
gobernante compasivo que le brinda consejo a su hijo acerca de cómo
gobernar, como él, de acuerdo al Dhamma, en el sentido de la
justicia o de la rectitud.
En uno de los casos, el hijo hace todo lo que el
padre le aconseja, menos dar a los pobres. Como resultado de este
error, surge la pobreza por primera vez en siglos. Consecuentemente, surge
el robo. Cuando se atrapa a un ladrón y es llevado frente al
emperador, este le explica que robó porque era pobre; por lo tanto
el emperador le da algunos bienes con los que podrá sostenerse a
sí mismo y a su familia, llevar a cabo un negocio, y hacer regalos a
los renunciantes y a los brahmanes.
Cuando otros escuchan esto, sin embargo, el robo no
hace más que incrementarse. El emperador por lo tanto, decide hacer
un ejemplo del próximo ladrón mediante su ejecución.
Esto a su vez resulta en que los ladrones se arman y matan a aquellos a los
que roban, para que no haya testigos. El Buda resume esto como sigue: A
partir de no haberle dado algo a los necesitados, se expandió la
pobreza, a partir del crecimiento de la pobreza, se extendió tomar
lo que no fue dado, a partir del crecimiento del robo, el uso de armas se
incrementó, se extendió la toma de la vida de los
demás, y a partir de la toma de la vida de los demás,
decreció el lapso de vida de las personas, y su belleza se
redujo.
Por lo tanto, un gobernante (o gobierno) que
permite que se desarrolle la pobreza es visto como responsable de sembrar
las semillas del crimen y del conflicto social. La pobreza sistémica
amenaza la ley y el orden, y por lo tanto inhibe tanto la cohesión
social como la moralidad individual. Por supuesto, que no todos aquellos
que son pobres cometen crímenes, pero la pobreza alimenta al crimen,
especialmente el robo (y posiblemente también la rebelión), y
hasta en ciertos casos la torna relativamente más perdonable.